Boards of Canada
Tomorrow’s harvest
Warp
2013

Me tomé varios días en hacer esta reseña porque quería pensar bien y hacerle justicia a este disco.

Vilipendiado por muchos y amado por otros, Tomorrow’s Harvest terminó demostrando que el lenguaje de Boards of Canada era mucho más abstracto de lo que habíamos percibido hasta entonces. Después de años de silencio, cualquiera hubiera esperado otro ejercicio de nostalgia analógica y, en lugar de eso, entregaron el disco más áspero, severo y difícil de toda su carrera.

Desde que suena la fanfarria de “Gemini” uno entiende que aquí las cosas van a ser distintas. Es casi una trampa, esos primeros segundos parecen anunciar algo familiar pero enseguida el disco se abre hacia otra cosa. No hay calidez, no hay refugio; hay horizontes vacíos, drones pesados y esa sensación constante de que algo ya ocurrió y nosotros llegamos demasiado tarde.

Es un disco intricado y nada condescendiente; hay una seguridad tremenda en cada decisión, no intentan demostrar nada porque saben perfectamente quiénes son. Aquí los tracks ya no se desarrollan como antes, porque el peso está en la textura, en la tensión acumulada y en esos pequeños detalles que aparecen y desaparecen como si uno observara un paisaje desolado con binoculares.

Y sí, pese al nombre, es un disco claramente apocalíptico, pero no habla del fin del mundo, habla del mundo después del final. No hay explosiones ni catástrofes; hay desgaste, abandono y la intuición de que algo esencial ya se perdió. Es música para gente que ya no está ahí, es hostil incluso cuando aparece la belleza, porque siempre parece llegar desde muy lejos.

Boards of Canada está interesado en observar qué queda cuando ya no queda nada y esa, para mí, es la confirmación de que nadie había logrado ocupar el lugar que dejaron vacío. Porque no lo voy a esconder, me parece una obra enorme y, sin lugar a dudas, lo mejor de su carrera. De hecho, “Jacquard Causeway” sigue pareciéndome la obra cumbre de Boards of Canada. Es agresiva, inmensa y llena de detalles escondidos que aparecen incluso después de años de escucha.

Pero es una sensación que atraviesa todo el disco; pocas veces habían sonado tan agresivos, contenidos y enormes al mismo tiempo. No es el disco más amable ni el más inmediato, pero sí uno de los más ambiciosos. Por eso, no pongo en duda que será uno de los que mejor envejezca.

 

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