Boards of Canada
The campfire headphase
Warp
2005

Es el turno del más digerible de la discografía de Boards of Canada. Después de la paranoia de Geogaddi, The Campfire Headphase aparece como una ventana abierta, mucho más luminoso, orgánico y menos interesado en ocultar sus emociones detrás de capas de ruido, símbolos y mensajes cifrados.

La gran novedad aquí es la guitarra. Por primera vez deja de ser un elemento decorativo para convertirse en el eje de muchas piezas. Esto acerca el disco a terrenos inesperados, casi pastorales por momentos, como si Boards of Canada hubiera descubierto que detrás de toda su maquinaria analógica siempre hubo algo de folk esperando salir a la superficie.

El problema es que la familiaridad de ese timbre también le resta algo de extrañeza a la obra. Antes había misterio, ahora hay contemplación. Tampoco ayuda que el diseño sonoro, aun siendo extraordinario, esté un peldaño por debajo de lo que habían logrado en discos anteriores. Esto hace que en escuchas profundas, algunas piezas comiencen a difuminarse entre sí y es inevitable que el disco se convierta por momentos en paisaje. Un paisaje hermoso, sí, pero paisaje al fin y al cabo.

Y sin embargo, cuando acierta, acierta de manera descomunal. “Sherbet Head”, “Chromakey Dreamcoat” y “84 Pontiac Dream” son prueba de ello. Además, “Dayvan Cowboy” es una absoluta locura instrumental que ocupa un lugar especial para mí. Este fue el primer video de ellos que vi, una madrugada cualquiera frente a MTV, sin sospechar siquiera que habían publicado un nuevo disco.

Por favor, no me malinterpreten, no me parece un mal disco. De hecho, está muy por encima de la mayoría de trabajos de su época, pero también es la primera vez que siento a Boards of Canada cediendo un poco de terreno. Como si hubieran decidido reemplazar parte de su capacidad para sorprender por una búsqueda más directa de la belleza. El resultado sigue siendo magnífico, pero frente a los estándares imposibles que ellos mismos habían impuesto, se siente esa ligera sensación de tropiezo. Un disco hermoso, incluso conmovedor por momentos, pero que nunca alcanza las cumbres de los dos gigantes que lo preceden.

Privacy Preference Center